La empresa de renombre Coopershoes pausó sus actividades y se vio en la obligación de desvincular a 20 empleados. Además, se espera que en los próximos días haya más despidos.

Los trabajadores afectados se encuentran en una situación de extrema incertidumbre. Dependientes de sus ingresos semanales o quincenales, ahora se enfrentan a la posibilidad de perder su única fuente de sustento.
Los cambios en la ocupación laboral reflejan las variaciones de las políticas nacionales, como ejemplifica el caso de la empresa brasileña Coopershoes, que produce la marca Pony de zapatillas, la cuál experimentó cambios en su personal y producción entre 2016 y 2019 debido a la política de apertura de importaciones. Durante ese tiempo, la empresa tuvo que reducir su personal a 70 operarios debido a la disminución en la producción.
Con el cambio de gobierno, la producción aumentó nuevamente, alcanzando un plantel de 310 operarios en 2022. Sin embargo, con la llegada de Milei al gobierno, los despidos volvieron a ser una realidad. A principios de febrero, 45 empleados fueron despedidos, y ahora se suman 15 más. Otros talleres, incluida la cooperativa Socran (ex Meraki), también se vieron afectados por esta situación.
Los despidos en empresas textiles no son un fenómeno aislado y se están extendiendo por todo el país. La empresa Topper (ex Alpargata) en Tucumán despidió a 85 trabajadores. En Santiago del Estero, la empresa brasileña Coteminas dejó sin empleo a 105 operarios en los últimos meses. En La Rioja, se despidieron 46 trabajadores textiles, mientras que en Tierra del Fuego, la empresa textil Austratex dejó a más de 50 trabajadores sin empleo.